steve-walker-4Steve Walker ha sido un brillante y magnífico pintor, aunque no obtuvo todo el reconocimiento merecido. Digo “ha sido” porque desgraciadamente falleció el 4 de enero del 2012 a consecuencia de un inesperado ataque de corazón a la edad de 50 años.

Nació en Otawa (Canadá). A la edad de 3 años ya tenía una gran colección de dibujos, pero no fue hasta que cumplió 25 años cuando comenzó a desarrollar su arte por la pintura. En esa época pasó un tiempo en Europa visitando las grandes galería y museos. Deslumbrado por el arte, comenzó a pintar de forma autodidacta.

Su estilo es hiperrealista (a veces hay que fijarse mucho para descubrir que es una pintura al natural y no una foto), pero además su temática es muy intimista y en algunos casos drámatica y angustiosa. En definitiva, es puro sentimiento y humanidad, que unido a su prematura muerte y sus propias fotografías de mirada triste, nos ha despertado una gran sensibilidad.

Como homosexual, Walker fue sumamente consciente de que estaba viviendo una época histórica en los años 80. Vivió al mismo tiempo lo mejor y lo peor para el colectivo gay. Por una lado, existía mucha más libertad para las personas homosexuales, pero por otro lado el SIDA hacía estragos entre la población gay.

Pero la pintura de Walker no versa sobre homosexualidad. Según sus palabras, “mi pintura trata el amor, el odio, el dolor, el tacto, la comunicación, la belleza, la soledad, la atracción, la esperanza y la deseperanza, la vida y la muerte”. Aunque es cierto que todos estos temas los plasmó en su arte a través de un mismo perfil: jóvenes hombres gays.

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Siempre insistió en que su pintura era Universal, sin importar la raza, clase social, cultura u orientación sexual. Dijo: “Elimina de mis pinturas el género de mis personajes y lo que queda son RELACIONES HUMANAS, sólo relaciones humanas del mundo en que vivimos”.

En muchas de sus entrevistas, compartió esta reflexión: “Siendo homosexual, me he guiado, educado e inspirado el arte de mis pinturas en un contexto heterosexual. ¿Por qué debería de asumir que un heterosexual sería incapaz de apreciar mi trabajo, que trata de la vida cotidiana vista por un homosexual?. Si la población heterosexual es incapaz de hacer esto, ellos se lo pierden, no yo”.

Walker señaló que si fuera un pintor abstracto o paisajista, su orientación sexual no importaría. Pero al mostrarse la vida gay en su pintura, su orientación sexual llegó a ser más importante que su bagaje cultural, edad o nacionalidad.

A menudo, sus obras muestran una realidad cotidiana: la tristeza y la soledad. La melancolía que desprende su obra hace que cada cuadro inspire una narración al espectador, una larga historia abierta a la imaginación.


La obra de Walker es extensa, a pesar de que dedicaba bastante tiempo a cada pintura. Una vez pintado un cuadro, dejaba pasar un tiempo y lo volvía a mirar. Era muy perfeccionista, siempre encontraba una mano, una cara o una textura que debía retocar.

Mayoritariamente sus piezas son de 90 x120 cm, ya que en formato pequeño consideraba que se apreciaba peor su trabajo. Sin embargo su paleta de trabajo era diminuta, se sentía más cómodo ultilizando poca pintura. Decía que el color es muy poderoso, y que usando eficazmente un poco de pintura lograba el efecto deseado. Tampoco usaba una gran gama de colores, era partidario de crear muchas variaciones en un rango de color corto.

Son numerosas las exposiciones que realizó en Toronto, Montreal, Los Angeles, Fort Lauderdale, Key West o Provincetown, siendo muy popular entre la comunidad gay de Norteamérica.