* “Pequeños laberintos masculinos” apareció en las librerías a finales de 2012. La obra está compuesta por catorce relatos de diferentes extensiones y formatos donde el erotismo y la presencia de la muerte se juegan el protagonismo.

 

laberintos-masculinos-2Los personajes, casi todos ellos homosexuales, se enfrentan a diversas situaciones en las que parece que la Guadaña y Eros se juegan el destino a las cartas. Entrevistas de trabajo donde el candidato seduce (o lo intenta) al entrevistador; hombres que se enfrentan a fantasmas sin saberlo; incluso un grupo muy peculiar de artistas en la corte de la famosa Isabella d’Este.

Entrevistamos al autor para que nos revele su visión sobre tan peculiar obra.

ENTREVISTA

Homocultura: ¿Por qué Pequeños laberintos masculinos? 

Guillermo Arróniz López: (Risas). No sé si te refieres a por qué lo he escrito o por qué lo he titulado así. Te responderé a lo primero confesando que no he dejado de escribir desde que tenía once años. Poesía, relatos, novela y ensayo. Incluso teatro (muy malo, por cierto, el diálogo no es mi fuerte). He “parido” esta obra porque no he podido ni querido evitarlo, porque me latía por dentro y pedía salir, caminar por el mundo, captar y seducir a cuantos lectores se dejen… Porque cada cuento era un universo, un laberinto que quería atrapar lectores.

HC: ¿Y por qué ese título?

GAL: Me temía que esa iba a ser tu siguiente pregunta. Pues la explicación es mitad racional y mitad simbólica. El laberinto es la metáfora de la vida: no hay salida de ahí salvo la muerte (o la ‘pequeña muerte’, como llaman los franceses al orgasmo, aunque esta salida es efímera). Esto lo ha plasmado muy bien el autor de la fotografía de la portada. Cada relato es un laberinto, una historia de vida donde los personajes pueden encontrarse en cualquier momento con la muerte y siempre con el momento erótico.

guillermo-arronizHC: ¿Y por qué todos tus protagonistas y casi la totalidad de los personajes son hombres homosexuales?

GAL: Se trata precisamente de eso, de hablar de historias PROTAGONIZADAS por homosexuales pero que responden a impulsos y problemáticas humanas, con independencia de la orientación del deseo, los grandes temas de la vida: el sexo y la muerte. Se trata de seguir luchando por la visibilidad, y al tiempo reivindicar que, siendo diferentes cada uno de todos nosotros, todos los individuos del mundo, tenemos anhelos y miedos similares, que nos hermanan.

HC: La mayoría de los relatos tienen lugar en escenarios temporales contemporáneos. ¿No temes que tachen tu obra de autobiografía encubierta?

GAL: Temor ninguno. Todos mis relatos intentan conseguir la verosimilitud. Para ello nada más seguro que hablar de una etapa y unos lugares que se conocen. Incluso a veces partir de historias reales o personas que te inspiran. Pero estamos hablando de un libro de ficción, las cosas que se cuentan son inventadas, o transformadas. No hablo de mis anécdotas. Esas son lo que se debe contar en un libro de memorias… Y no es el caso. Por eso sólo uno de los relatos está enmarcado en otra época, sobre la que he leído mucho. Y a pesar de ello es mucho más fácil caer en el error de ambientación, por lo que he dotado a la narración de grandes dosis de fantasía.

HC: ¿Crees que al haber escrito un libro erótico gay has limitado el alcance de tu libro, el público potencial?

GAL: Creo, como dijo Eduardo Mendicutti en la presentación del libro en Madrid, que el lector inteligente no lee sólo novela rosa o novela policíaca, o novela negra. Un homosexual que no lea “Madame Bovary” porque no trata de homosexuales se perderá un gran libro. De hecho los lectores heterosexuales que estoy teniendo me hablan de la “universalidad” de los temas que trato en los relatos. En cualquier caso estamos hablando de Egales, que es la editorial LGTB española con casi veinte años de experiencia en España y confío en su criterio no sólo literario sino también comercial.

HC: ¿Crees que tus narraciones aportan algo nuevo al panorama literario? ¿Por qué merecen un espacio en las estanterías de las librerías y las casas?

GAL: A estas alturas lo que no es copia, es directamente plagio (risas). Quiero decir que la palabra se inventó hace tantos siglos que pretender innovar con su uso es algo ampuloso, a menos que seas realmente un genio, en cuyo caso te leerán dentro de un siglo, si es que llegan a leerte. Si mis cuentos merecen estar en las librerías domésticas será porque produzcan algún tipo de placer (reflexión, sensación, interés, curiosidad) en los lectores. Ellos, con el boca a boca serán los auténticos jueces del libro. Lo que ha dicho la crítica hasta ahora es que hay imaginación, ternura, lenguaje elevado pero no pedante… ¿Qué más puedo pedir?

HC: Hace diez años la temática gay era un boom, una novedad que hacía publicidad por sí misma. Ahora el público parece algo cansado. La homosexualidad ha dejado de tener tirón, vaya.

GAL: La discusión sobre la Literatura Gay como un subproducto para el colectivo LGTB o como un producto para todo el mundo es antigua. Sin embargo, la Literatura es buena o mala y Terenci Moix arrasaba en ventas con No digas que fue un sueño mucho antes de que el movimiento gay estuviera en boca de todos; y la poesía de Kavafis o la de Jaime Gil de Biedma ha sido leída por multitudes (aunque la poesía es minoritaria, hablamos de una “inmensa minoría”) con independencia de su orientación. Resumiendo: sí, considero que he llegado tarde al carro de la promoción que conllevaba todo lo gay hace unos años pero el libro podría tener éxito con independencia de ello.

HC: ¿Qué planes tienes para el futuro?

GAL: Para cualquier futuro leer, leer y leer; y escribir, escribir y escribir. Actualmente estoy con obras de Baudelaire, Ana Puértolas, Zola, Luis Cremades, Ignacio Vleming, Miguel Cabañas Agrela, y Mónica Martín, por ejemplo. Para medio plazo algo hay en mente, poesía sobre todo, si alguna editorial está abierta a mi audaz barroquismo sonetista (es decir, dispuesta al suicidio). La novela tardará en llegar, creo, aunque llevo algunos años dándole vueltas a una historia de la Historia.